Cooperando Pasivamente


Ayer vi la película de Diamante de Sangre; al final tuve que tomarme un segundo para quitarme el gusto de balas y sangre de la boca. Es de esas películas que te recuerdan que hay un precio que pagamos por las “comodidades” que tenemos.

Los gringos, queriendo hacer conciencia, enseñan que en África muere gente por la guerra que hay por controlar los diamantes y un gobierno que no quiere tomar el control. Terminan con una leyenda idiota que dice “Por favor no compren diamantes de conflicto” (cuando todo el tema de la película era que los mismos dueños de las casas de joyas mezclan los diamantes de conflicto con los otros, la frase debía ser “No compren diamantes”).

Pensando que nunca compraré diamantes, me quedé reflexionando en como una sociedad pasiva realmente contribuye a todo ese tipo de situaciones. No sólo son los diamantes, que hay con el petróleo, el marfil y toda la corrupción que existe, y lo peor es que lo único que hacemos es quedarnos sentados en casa diciendo “México es uno de esos países explotados”, “¿Qué podemos hacer?, “Así son las cosas”.

Yo digo: ¡no! Yo digo: ¡basta!

Es nuestra responsabilidad como sociedad civil, como ciudadanos, como personas pelear y no permitir que sucedan tales cosas. No estoy diciendo que tomemos las armas y vayamos a África o a tomar el Congreso, sino que ¡no permitamos que suceda!

¿Qué pensar cuando la idea de vida cómoda nos vuelve animales consumistas? Cuando pensamos en los problemas del mundo como lejanos y es casi un síntoma de esquizofrenia paranoica el quejarse… Conozco personas brillantes que dedican toda su capacidad para sobresalir porque tienen metido en la cabeza el sueño que si se vuelven famosos pueden olvidarse de todo y tener una vida tranquila; de una vez escuchenlo: la vida no es para los que la quieren ver pasar, es para los que participan.

Lo siento, a nuestra generación no le tocaron luchas revolucionarias, no nos tocó morir por honor, nuestra responsabilidad es recrear un mundo donde gozamos de libertades y derechos pero nos olvidamos de las obligaciones. Una cosa a la vez, vamos a empezar por no quedarnos callados, por no ser cómplices pasivos, y paso a paso vamos a ir reconstruyendo un mundo donde si nos toque participar y crear.

Saludos,
Gorka


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